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Escúchelo de... Mary Jo Codey

graphicMary Jo Codey es una esposa y madre devota, una asesora y educadora dotada, y una defensora incondicional de aquellos cuya vida se ve afectada por enfermedades mentales, incluyendo la depresión posparto. La Sra. Codey, ex primera dama de New Jersey, jugó un papel esencial en la aprobación del proyecto de ley en materia de Evaluación de la Depresión Posparto, que en abril de 2006 se convertirá en ley en New Jersey. La ley otorga USD 4,5 millones para ayudar a los profesionales de la salud a educar a los futuros padres respecto a la depresión posparto y a proporcionar evaluación de los síntomas luego del parto.




Pregunta: ¿Qué edad tenía cuando tuvo a su bebé?
Mary Jo Codey: Tenía 29 años cuando tuve a mi primer bebé, Kevin.


Pregunta:
¿Sabía de la depresión posparto (DPP)? Y en caso afirmativo, ¿cómo obtuvo la información?
Mary Jo Codey: No tenía idea de lo que era la depresión posparto y nunca se me había ocurrido que uno podía estar ligeramente deprimida luego de tener un bebé y menos aún que podía sufrir una depresión aguda, que fue lo que me sucedió a mí. Para mí, no tenía lógica. Era como ganar un millón de dólares en la lotería y deprimirse al recibir el billete ganador.


Pregunta: Usted tiene más de un hijo. ¿Experimentó DPP con el nacimiento de su segundo hijo?
Mary Jo Codey: Tuve otro hijo, Christopher; luego de sufrir de una aguda depresión posparto la primera vez, estaba preocupada y fui a mi psiquiatra y le consulté sobre las posibilidades de volver a sufrir lo mismo. Estuve con medicación para la depresión posparto con mi primer hijo y mi psiquiatra me dijo que tendría que dejar la medicación. Yo realmente quería con toda el alma tener otro bebé. Lo hablé con mi esposo y decidimos intentarlo. La depresión volvió a aparecer a los tres meses del embarazo luego de haber dejado la medicación.


Pregunta: ¿Estaba feliz respecto de tener un bebé?
Mary Jo Codey: Estaba increíblemente feliz con mi primer hijo, Kevin, porque soy maestra y los niños para mí son la mayor bendición que nos puede dar Dios. Siempre rezaba para poder quedar embarazada. Nos llevó tres años a mi esposo y a mí que yo pudiera quedar embarazada de Kevin, por lo cual decir que estaba feliz sería quedarse corto.


Pregunta: ¿Tuvo un embarazo con complicaciones?
Mary Jo Codey: No hubo complicaciones físicas con mi primer hijo. Mentalmente, tenía miedo de perder el embarazo ya que me llevó tres años poder quedar embarazada. Por eso estuve estresada durante todo el embarazo.


Pregunta: ¿Contó con alguien que le brindara apoyo durante y después de su embarazo?
Mary Jo Codey: Siempre conté con mi esposo; fue un gran apoyo emocional. Económicamente no tenía muchas preocupaciones y no podía entender que alguien que tuviese todo lo que yo tenía estuviese deprimida después de tener un bebé.


Pregunta: ¿Cómo se sintió durante las primeras 2 semanas posteriores al parto?
Mary Jo Codey: El primer día después de tener el bebé fue un día con poca emoción para mí. Y luego de tenerlo, me preguntaron si quería sostenerlo y dije que realmente no quería hacerlo. No quería hablar con nadie, ni siquiera ver al bebé. No me importaba en lo absoluto, y ahora comprendo que fue la primera advertencia de que algo no estaba bien después del nacimiento del bebé. Dos semanas después del parto estaba tan deprimida que hasta me resultaba difícil respirar y me di cuenta de que mi depresión era el resultado de sentirme retraída; no quería regalos de nadie. Lo único que quería era sentarme dentro del armario de mi habitación con la puerta cerrada y que todos me dejaran tranquila.


Pregunta: ¿Qué pensaba/ sentía?
Mary Jo Codey: Pensaba: hay algo mal en mí. ¿Por qué no quiero ver a mi familia? ¿Por qué no quiero ver a mi bebé? ¿Por qué estoy tan retraída? Recuerdo haber pensado: todos deben estar pensando mal de mí. Tuvimos una enfermera durante las dos primeras semanas después del nacimiento de Kevin y en ningún momento bajé a ver al bebé. No me preocupaba por él; no preguntaba por él cuando la enfermera subía a hablarme y pensé que seguramente me consideraba una bruja. Y que mis amigos a los que no había atendido por teléfono debían pensar que era una desagradecida. Me sentía egoísta e inmadura, y luego de eso las cosas empeoraron. Comencé a ocuparme del bebé a las tres semanas de haber nacido y no me sentía para nada unida a él. Sólo recordé que en mi etapa como maestra teníamos cursos sobre el desarrollo y el crecimiento de los niños; conocía la teoría de Piaget sobre el desarrollo; sabía que si dejaba húmedo al bebé sin cambiarlo, no desarrollaría confianza al ser más grande. Conocía todas estas teorías y me ocupaba del bebé con la cabeza, pero no con el corazón, porque no sentía ningún vínculo afectivo con él.


Pregunta: ¿Alguien le preguntó cómo se sentía realmente? ¿Usted quería que alguien le preguntara cómo se sentía?
Mary Jo Codey: Nadie me preguntó realmente cómo me sentía; todos esperaban simplemente que estuviera feliz y no tenían indicios de que estuviera deprimida, nadie, sólo mi esposo.


Pregunta: ¿Experimentó algún otro trastorno anímico en el pasado, como por ejemplo trastorno bipolar, trastorno de ansiedad, trastorno alimenticio o trastorno obsesivo- compulsivo?
Mary Jo Codey: No tengo antecedentes que recuerde de trastorno bipolar, trastorno de ansiedad o trastorno obsesivo- compulsivo. Nunca había recibido medicación psiquiátrica antes del nacimiento de Kevin, pero estuve deprimida una vez a los 26 años. Fue una depresión bastante aguda, porque fue la primera vez que le dije a mi esposo, que no era todavía mi esposo en ese momento, que necesitaba un psiquiatra porque sabía que físicamente estaba bien, pero mentalmente no podía levantarme de la cama. Le dije a mi esposo: “Si no puedo salir de la cama y estoy físicamente bien, entonces necesito un psiquiatra", lo cual me horrorizó no sólo porque realmente no sabía cuál era la situación psiquiátrica, sino también porque tenía todo lo que deseaba y aún así necesitaba un psiquiatra. No comprendía la parte química de la depresión.


Pregunta: ¿Existen antecedentes de esta enfermedad en su familia?
Mary Jo Codey: Hay un antecedente de depresión en mi familia; mi padre sufrió de depresión después de perder su trabajo. Creo que lloró durante un año; yo no comprendía qué era la depresión y estaba muy enojada con él. Mi madre se deprimió. Mi padre dijo que lo único que ella hacía era sentarse al borde de la cama, peinar su pelo y llorar.


Pregunta: ¿Ha experimentado abuso sexual o violencia doméstica en el pasado o durante el embarazo?
Mary Jo Codey: Nunca experimenté abuso sexual o violencia doméstica en el pasado y tampoco durante el embarazo.


Pregunta: ¿Buscó ayuda para la DPP o alguien se la sugirió?
Mary Jo Codey: Yo no sabía qué era la depresión posparto y en realidad nadie de mi entorno lo sabía, así que nadie la sugirió.


Pregunta: ¿Cuánto tiempo tardó hasta decidir buscar un tratamiento?
Mary Jo Codey: Me di cuenta a las 2 semanas del nacimiento de Kevin que necesitaba ayuda por mi depresión.


Pregunta: De la siguiente lista, ¿con quién buscó asistencia?: pediatra, médico de familia, ginecobstetra, terapeuta, pastor, doula, especialista en lactancia o un trabajador social
Mary Jo Codey: Llamé a mi obstetra/ginecólogo y le dije: Estoy deprimida y no se porqué. Me conocía desde hace 10 años; creo que se sorprendió tanto como yo porque yo estaba muy ilusionada durante el embarazo. Me dijo que necesitaba ayuda psiquiátrica para manejar este tipo de depresión, ya que algunas mujeres se deprimían después de tener un bebé y él no sabía cómo medicar los trastornos psiquiátricos. Entonces me dio el nombre de una mujer que podía tratar mi depresión posparto.


Pregunta: ¿Fue difícil pedir ayuda?
Mary Jo Codey: Decidir buscar tratamiento fue fácil porque estaba desesperada; fui primero al obstetra/ginecólogo y luego al psiquiatra. Fue difícil pedir ayuda porque me sentía muy deprimida y egoísta por tener que pedir ayuda por mi depresión después de haber tenido un bebé.


Pregunta: ¿Qué tipo de tratamiento recibió?
Mary Jo Codey: Lo primero que recibí como tratamiento fue medicación. Tomé antidepresivos durante 3 semanas y no funcionó, entonces luego probé con otro antidepresivo durante otras 3 semanas y tampoco funcionó. Y así estuve casi 12 meses variando de antidepresivos. Todo el tiempo tenía pensamientos invasivos aterradores de que iba a hacerle daño al bebé.


Pregunta: ¿Usted amamantaba al bebé durante su tratamiento? En caso afirmativo, ¿esto influyó en su elección de tratamiento?
Mary Jo Codey: No estaba amamantando. Era algo que deseaba hacer con todas mis ansias. Leí todos los libros sobre lactancia; tenía las almohadillas para amamantar y fui al hospital con todo mi equipo; pero estaba tan deprimida que cuando me preguntaron si quería amamantar, dije que de ninguna manera quería hacerlo. ¡Ni siquiera me preocupaba si el bebé comía! A ese nivel llegó mi estado de depresión.


Pregunta: ¿Sintió vergüenza por estar recibiendo tratamiento para la depresión posparto?
Mary Jo Codey: Era insoportable la vergüenza que sentía por tener que recibir tratamiento por depresión posparto. No tenía sentido que alguien se sintiese deprimido después de tener un bebé.


Pregunta: ¿Compartió lo que le estaba sucediendo con su familia y/ o amigos?
Mary Jo Codey: No se lo comenté a nadie, sólo mi esposo sabía obviamente que estaba deprimida, pero mis hermanas llegaron para Navidad y todo el tiempo tuve pensamientos aterradores de que iba a hacerle daño al bebé, no quería ver a nadie y estaba todo el tiempo aterrorizada. Pensé en ponerle un traje de Santa al bebé para que todos pensaran que estaba bien.


Pregunta: ¿Su médico le realizó exámenes para ver si otros problemas de salud podían estar causando sus síntomas?
Mary Jo Codey: Lo primero que hicieron los médicos al ver mi estado de depresión fue realizar un chequeo de mi tiroides; deben haber chequeado mi tiroides cientos de veces y, desafortunadamente para mí, ese no era el problema. Tenía que ser yo, que estaba realmente loca.


Pregunta: ¿Sintió que hubo algo que podría haber hecho diferente para evitar o disminuir las probabilidades de sufrir DPP?
Mary Jo Codey: Creo que no podría haber hecho nada diferente para disminuir la depresión posparto, porque cuando tuve a mi hijo hace 22 años no existía nada, entonces no había nadie para ayudarme a hacer algo al respecto. Estuve en un hospital psiquiátrico; finalmente me interné voluntariamente cuando tuve un pensamiento aterrador sobre poner a mi bebé en el microondas. Creo que fue la gota que colmó el vaso; tenía pensamientos sobre asfixiarlo, arrojarlo del balcón y los pensamientos me atormentaban 12 veces al día. Y cuando tuve el pensamiento respecto del microondas, mi esposo llegaba de una conferencia y le dije: Lo primero que haré el lunes en la mañana será ir al hospital. Le conté el pensamiento que había tenido y le dije que tendría que cuidar al niño solo.


Pregunta: ¿Haber sufrido de DPP afectó sus sentimientos respecto de tener más hijos?
Mary Jo Codey: Yo estaba feliz y me sentía bendecida por estar embarazada de mi segundo bebé, pero tenía mucho miedo por la depresión posparto. He visto a muchas mujeres que durante años dudaron en tener más hijos y terminaron teniéndolos, lo que significa que la depresión posparto puede tratarse. El problema no es uno, y uno no pasará el resto de su vida en un hospital psiquiátrico como pensé que sería.


Pregunta: ¿Le daría algún consejo a las mujeres que sufren de DPP?
Mary Jo Codey: Les diría que no tengan miedo de tomar medicación porque la medicación sólo puede ayudar; no cambia la personalidad, no transforma a nadie en un zombi, no va a cambiar lo que uno es. Simplemente hará que uno sea lo que era antes de la depresión posparto. También les diría a las madres con depresión posparto que busquen en los sitios web; les pueden ofrecer ayuda personal y profesional con personas que están tratando la depresión posparto. No se atormenten con los pensamientos invasivos que tengan; no se dejen vencer por ellos. Si no pueden sacar esos pensamientos de sus cabezas, es hora de hablar con un psiquiatra porque probablemente haya necesidad de administrar medicación posparto.


Pregunta: ¿Hay algún consejo que desearía darle a los proveedores de atención médica que tratan con mujeres embarazadas o nuevas madres?
Mary Jo Codey: Les diría a los pediatras que cuando los visitan madres con niños de pocas semanas o meses de vida, les pregunten cómo se sienten. La depresión posparto puede surgir en cualquier momento desde el nacimiento del bebé hasta el primer año, lo mejor que se le puede preguntar a la madre es: ¿Cómo le está yendo con el bebé? Los pediatras tienden a enfocarse en el bebé; los ginecólogos y obstetras tienden a enfocarse en el bienestar físico de la madre.


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