P: ¿Había oído antes sobre la depresión leve o "baby blues"?
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R: No. No estaba familiarizada con esa palabra.
P: ¿Había padecido algún otro trastorno emocional en el pasado, como el maniaco depresivo (bipolar), el de ansiedad, de alimentación u obsesivo compulsivo?
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R: Hay antecedentes de depresión en mi familia, y yo también padecía depresión. He tenido una relación difícil con mi familia desde la adolescencia y mi hermano murió en un accidente trágico. Creo que ninguno de nosotros pudo superarlo por completo.
R: Nunca antes había padecido un trastorno emocional. Las únicas veces que sentí angustia era durante los periodos de exámenes finales en la universidad, y se me pasaban rápida y normalmente.
R: Durante la adolescencia padecí un trastorno de la alimentación llamado anorexia. También tuve un par de depresiones grandes antes del embarazo.
R: Nunca había experimentado algo así, aunque mi jefe dice que soy obsesivo compulsiva (soy súper quisquillosa con todo desde un punto de vista perfeccionista)
P: ¿Tuvo una pareja que la apoyara durante y después del embarazo?
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R: Mi esposo trataba de apoyarme, pero no había realmente nada que pudiera hacer para sacarme de la depresión. Creo que eso lo frustraba, pero no es algo de lo que uno pueda salir así no más.
R: Claro que sí. Mi esposo fue fantástico durante y después del embarazo (¡y aún continúa siéndolo!)
R: Sí.
R: ¡Por supuesto! Mi esposo y mi madre me apoyaron increíblemente.
P: ¿Cuánto tiempo le tomó decidirse a buscar tratamiento?
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R: Yo busqué tratamiento cuando comencé a tener pensamientos suicidas. Ya no podía funcionar. O conseguía ayuda o me mataba.
P: ¿Tomó algún medicamento como parte del tratamiento? Si fue así, ¿tuvo dudas sobre tomarlo al principio?
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R: Mi médico de cabecera me remitió a un psiquiatra, el cual me recetó un antidepresivo y me recomendó que fuera a ver a un terapeuta. Y eso fue lo que hice.
R: Tuve muchísimas dudas sobre si debía tomarlo. Yo creía que sólo las personas débiles toman antidepresivos.
R: Yo no tuve ninguna duda. Ya sabía que el medicamento me iba a ayudar, porque me había ayudado en el pasado.
R: No tenía la opción de no tomármelo.
R: Sí, tuve muchísimas dudas y pensaba que de pronto con sólo consejería era suficiente, pero no fue así.
P: ¿Quería que alguien le preguntara cómo se sentía?
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R: Claro. Necesitaba la oportunidad de confesarle a alguient todos los sentimientos tan terribles que me estaba guardando.
P: ¿Qué edad tenía cuando tuvo su bebé?
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R: 35
R: 35 años
R: Yo tenía 30 años, y llevaba 3 años casada con un hombre maravilloso. Eso fue en 1997. Acabamos de celebrar nuestro 12vo aniversario.
R: 32
P: ¿Sabía de la depresión posparto, y, si fue así, cómo supo del tema?
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R: Sí, más que todo por la televisión.
R: No, no sabía de la depresión posparto o de la psicosis hasta que yo misma sufrí de psicosis.
R: No antes de tenerla. Aprendí mucho al padecerla.
R: Había oído de ella pero luego aprendí más en una charla que dieron en Las Madres.
P: Si tiene más de un hijo, ¿tuvo depresión posparto con sus hijos anteriores?
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R: Sólo con el primero (tenemos 2 hijos, y hasta ahora todo va bien con el segundo)
R: No tengo más hijos.
P: ¿Se sentía feliz de tener hijos?
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R: Sí.
R: Me sentía muy feliz de formar una familia. Estábamos listos, teníamos ganas, y estabilidad, etc. No había tenido ningún problema de salud antes (ni físico ni emocional) de quedar embarazada.
R: Muy feliz.
P: ¿Tuvo un embarazo difícil?
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R: No, mi embarazo fue de lo más normal.
R: No, lo disfruté mucho.
R: No tuve ningún problema hasta el puro final, cuando el dolor de espalda se volvió insoportable.
R: Si en el primer embarazo, pero en esa ocasión no tuve depresión posparto. Mi segundo embarazo fue normal, y tuve depresión posparto.
P: ¿Cómo se sintió durante las dos primeras semanas después de dar a luz?
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R: No quería irme del hospital. Les rogué que me dejaran quedarme aunque fuera un día más. No quería tener que “lidiar” con todo.
R: Estaba asustada porque estaba fuera de mí. Tenía alucinaciones. Tenía ataques de pánico constantes. Me quería morir.
R: Estaba cansada y tenía un montón de preguntas.
R: Estaba muy sensible y cansada. Lloraba del cansancio y estaba muy susceptible.
P: ¿Cuándo se dio cuenta que lo que sentía podía se peor que la depresión leve o "baby blues"?
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R: No me di cuenta como hasta febrero y aún en ese momento me convencí a mi misma de que sólo era cansancio. Sólo cuando asistí a una charla comencé a pensar que de pronto algo andaba mal.
R: Más o menos a la 3a o 4a semana.
R: Fue muy evidente para todos los que me rodeaban (mi familia y el ginecobstetra) que yo tenía psicosis, cuando terminé en Urgencias después de un intento de suicidio.
R: Como a las 3 o 4 semanas de dar a luz.
P: ¿Qué sentía/pensaba?
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R: Me sentía culpable, porque debía estar contenta de tener mi nuevo bebé. Cansada, extremadamente agotada. Avergonzada, triste, lloraba todo el tiempo. También sentía rabia y resentimiento hacia mi esposo y mis amigos que no tenían hijos. Además, pensaba en suicidarme y en cómo lo haría. Quería dejar a mis hijos.
R: Yo sólo sabía que no podía controlar todas las imágenes que me daban vueltas en la cabeza. Las visiones terroríficas incluían lanzar a mi recién nacido desde la ventana del segundo piso y oír un “splat” en el pavimento. También había otras imágenes terribles, pero les voy a ahorrar los detalles.
R: Empecé a no poder dormir, ni pensar con claridad, a sentir angustia y a pensar y preocuparme incesantemente por mis capacidades como madre.
R: Me angustiaba por cualquier pequeñez, lo cual no es raro en mí (mi personalmente es totalmente del tipo A). Pero esto sobrepasó la mera preocupación, era una preocupación casi obsesiva.
P: ¿Alguien le preguntó cómo se sentía realmente? ¿Quería que alguien le preguntara cómo se sentía?
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R: Mi hermana me preguntó cómo me sentía, pero ella estaba convencida de que no era depresión posparto, pues yo soy probablemente la persona más feliz que ella conoce.
R: Sí, la mayoría de mi familia, y por supuesto mi esposo y algunos amigos. Al principio no me importaba pero luego me sentí tan fuera de mí que me costaba cada vez más trabajo comunicarme adecuadamente.
R: Nadie me preguntó nada. ¿Quería que alguien me preguntara algo? No tengo idea. Me estaba volviendo loca pero no sé si alguien se daba cuenta de lo que realmente estaba pasando. Se me hace que mis amigas pensaban que era pura falta de sueño.
R: Nadie me preguntó.
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P: ¿Hay antecedentes de este tipo de enfermedad en su familia?
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R: No estoy segura, pero sé que un primo mío se suicidó, y mis hermanos ambos han sufrido depresión. Mi madre y mi padre nunca hablaron del tema, o de cómo se sentían al respecto.
R: Sí. Cuando me hospitalizaron por varios días para darme tratamiento, un par de familiares fueron a hablar con los médicos acerca de los problemas de salud psicológica que había en nuestro árbol familiar. Hay un suicidio por el lado de la familia de mi padre, y un caso de psicosis posparto por el lado de la familia de mi madre.
P: ¿Fue usted víctima de abuso sexual o violencia doméstica en el pasado o durante el embarazo?
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R: Tuve una experiencia de caricias inapropiadas de parte del padre de mi madre, mi abuelo materno. Esto pasó cuando yo era muy pequeña, de 5 ó 6 años.
P: ¿Usted buscó ayuda para la depresión posparto o alguien le recomendó que lo hiciera?
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R: Me lo recomendaron.
R: Debido a mi intento de suicidio. Recibí tratamiento en el hospital por 3 días y luego me dieron de alta a un servicio psiquiátrico para pacientes externos por varios meses. Terminé un tratamiento intensivo –con consejería y medicamentos- en 18 meses. Desde entonces no he necesitado tomar más medicamentos.
R: Fui a ver al ginecobstetra cuando me di cuenta de las cosas no estaban bien. Me recomendaron que ir a ver a la Dra. Pec Indman y a otro médico para que me recetara el medicamento.
R: Yo fui la que busqué ayuda. Le pregunté al ginecobstetra y me remitieron a la Dra. Pec Indman. Yo la busqué y me pareció fantástica.
P: ¿Cuánto tiempo le tomó decidirse a buscar tratamiento?
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R: Como un mes.
R: Alrededor de una semana.
R: Yo no busqué tratamiento por mí misma. Mi esposo y uno de nuestros buenos amigos fueron los que intervinieron, Fue como 3 o 4 meses después del parto.
P: De la siguiente lista, indique a dónde fue a pedir ayuda: pediatra, médico de cabecera, ginecobstetra, terapeuta, pastor, doula, consultora de lactancia, o trabajador social.
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R: Primero fui al obstetra y luego a mi médico de cabecera.
R: Fui al hospital, a psiquiatría para adultos para administración del medicamento, a un terapeuta marital y familiar para terapia y grupo de apoyo, al ginecobstetra para mi seguimiento normal, al pediatra para el seguimiento del bebé y para asegurarme de que se estaba estableciendo una conexión madre-bebé.
R: Al ginecobstetra, luego a un terapeuta especializado en trastornos emocionales posparto y también al psiquiatra.
R: Al ginecobstetra.
P: ¿Fue difícil pedir ayuda?
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R: Sí porque pensaba que algo así NUNCA le pasaría a alguien tan “dueña de sí misma” como yo. Siempre pensé que la depresión solo afectaba a la gente "débil".
R: Al principio, con mi esposo y luego cuando él decidió que yo realmente necesitaba ayuda me sentí un poco aliviada porque ya no cargaba yo sola todo el peso de la situación.
R: Muy difícil.
P: Qué tipo de tratamiento recibió?
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R: El obstetra me trató a las 6 semanas con una dosis baja de Zoloft que la que se usa para las mujeres con síndrome premenstrual. Esto no funcionó. Mi médico de cabecera terminó tratándome con exefor y trazadone.
R: Al principio tuve terapia individual con la Dra. Pec Indman, que es consejera del MFCC, y asistí a un grupo de apoyo que ella dirigía. También vi a un psiquiatra que me recetó prozac.
R: Recibí algo de consejería y finalmente comencé a tomar antidepresivos aunque yo estaba realmente en contra de tomar cualquier tipo de medicamentos.
P: ¿Estaba amamantando cuando recibió tratamiento? Si fue así, ¿afectó esto su escogencia de tratamiento?
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R: Sí, yo estaba amamantando así que esto afectó el tipo de antidepresivo que escogí.
R: Sí, decidí parar de amamantar, de un tirón, y pasar al biberón para poder tomarme el prozac.
R: Los medicamentos para la psicosis y la ansiedad no son compatibles con amamantar al bebé, así que mi hijo fue alimentado con biberón.
P: ¿Compartió lo que estaba viviendo con sus familiares o amigos?
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R: Sí, con mis familiares y amigos muy cercanos únicamente.
R: Al principio no, sólo con pocas personas. Después de un tiempo se lo conté a mi familia.
R: Algunos amigos y familiares cercanos se enteraron de que estaba hospitalizada. Después compartí mi historia con mis vecinos cuando escribí un artículo para el periódico local relatando mi experiencia. Después, me entrevistaron en la emisora de NPR como parte de una historia acerca de la depresión posparto, durante la época en que la historia de Andrea Yates salió a la luz.
R: Sí y no. Le conté a mis amigos que estaba pasando por un momento duro pero mantuve muchos de mis sentimientos dentro de mí porque me sentía muy culpable.
P: ¿El médico le hizo alguna otra evaluación para ver si sus síntomas provenían de otros trastornos de salud?
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R: Sí. Me hicieron exámenes de la tiroides.
R: Sí, me hicieron pruebas para ver si tenía problemas de tiroides, y encontraron que la función de mi tiroides estaba bastante inactiva. Voy a tener que tomar ese medicamento el resto de mi vida.
R: Sí, examen de sangre para la tiroides.
R: Sí, me hicieron pruebas para ver si no tenía un problema de la tiroides.
P: ¿Sintió que de pronto podía haber hecho algo de distinta manera para prevenir o disminuir sus probabilidades de padecer depresión posparto?
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R: Podría haberme preocupado menos de cada pequeña cosa. Podría haberme relajado más, pero eso es imposible con el primer hijo. Debería haber hecho lo que todo el mundo me decía y hacer siestas cuando el bebé dormía.
R: Mi ginecobstetra podría haberme preguntado si yo había tenido algún trastorno emocional y así haber sido más activo en mi atención prenatal y haberme preparado para lo que podía pasar y de pronto haberme recetado medicamentos más pronto.
R: Como yo no tenía antecedentes conocidos de trastornos emocionales, ni estaba enterada de los problemas que había en mi familia, no hubiera podido prevenir que me diera la psicosis posparto. Me cogió por sorpresa. Yo recibí una atención prenatal excelente, y mi embarazo evolucionó normalmente y sin complicaciones. El parto fue complicado pero la atención que recibí en el hospital fue excelente también.
P: ¿Padecer depresión posparto afectó sus sentimientos acerca de tener más hijos?
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R: Me moría del susto de tener otro hijo, pero ahora tengo un bebé de tres meses y no he tenido depresión posparto con este segundo bebé (por ahora, claro, pero me siento optimista de que no m va a dar).
R: Pues sí, no decidimos y hemos mantenido nuestra decisión, que no íbamos a pasar de nuevo por lo mismo, aún después de haberlo superado y de saber todo lo que sabemos.
R: Como en ese entonces había, y sigue habiendo, una altísima probabilidad de que se repita la psicosis posparto, mi esposo y yo tomamos la decisión de no tener más hijos.
P: ¿Hay algún consejo que le daría a las mujeres que están sufriendo depresión posparto?
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R: ¡No hay nada de malo en pedir ayuda! Hable con otras amigas que tengan hijos. Yo me sorprendí al darme cuenta, después de hablar con algunas amigas, de que no estaba sola.
R: ¡Busque atención médica inmediatamente! No espere. No piense ni por un minuto que rezando, meditando, o usando su fuerza de voluntad va a hacer que los síntomas desaparezcan. Consiga ayuda y hágalo lo más pronto posible. Si el ginecobstetra no le cree, busque inmediatamente una segunda opinión o vaya al centro de Urgencias más cercano para que la evalúen. Debe entender que el tiempo que se demore en curarse depende de que usted sea constante asistiendo a la consejería y tomando el medicamento, y de su voluntad de cuidar de sí misma, por ejemplo comiendo de forma saludable, tomando suficiente agua, descansando y saliendo a tomar el sol y a hacer ejercicio.
R: Escuche a su mente y a su cuerpo, y confíe en sí misma. Busque tratamiento profesional lo más pronto que pueda, y consiga el medicamento apropiado, un grupo de apoyo y vaya a terapia.
R: Usted no tiene que seguir sintiéndose así y debe conseguir ayuda inmediatamente. Entre más pronto busque tratamiento, ya sea consejería o antidepresivos, será mejor para todos, incluida usted, su bebé, su pareja, etc.
P: ¿Hay algo que quisiera recomendarle a los profesionales de la salud que trabajan con mujeres embarazadas o nuevas madres?
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R: Pediría a los obstetras que fueran más activos en las tareas de detección. Creo que los pediatras también deberían hacerlo, puesto que ven a las madres más seguido que los obstetras.
R: Averigüe siempre los antecedentes de trastornos emocionales de la madre y explique los riesgos de tener depresión posparto y prepare a la familia par esta eventualidad. Eduque y actúe.
R: : Los profesionales de la salud deben aprender más acerca de los distintos trastornos emocionales posparto, desde la depresión leve, hasta depresión posparto, psicosis, bipolar, etc. Deben aprender a hacer evaluaciones apropiadas para la detección de estos trastornos y cómo remitir a las pacientes a los especialistas indicados. ¡Los ginecobstetras y pediatras, así como las enfermeras especializadas, deben entrenarse para detectar, evaluar y tratar estos trastornos!
R: Creo que se debe dar más información durante el embarazo tanto para la nueva madre como para el padre. Además, ¿no sería buena idea que esto hiciera parte de las clases de Lamaze?
P: ¿Cómo se siente actualmente?
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R: Hay días en que se me dificulta escuchar lo que dije o hice. Pero ahora mismo me siento bien.
R: ¡Me siento fantástica! Y debería ser así…mi hijo ya tiene 10 años.
R: Mucho mejor, todavía tomo antidepresivos, pues los profesionales de la salud que me atienden consideran que debo tomarlos por el resto de mi vida, debido a la gravedad de mis depresiones anteriores y de la depresión posparto por la que pasé.
R: Me siento muy bien. Hace tres meses tuve a mi segundo hijo y me siento cansada por la falta de sueño pero en general me siento bien y contenta.
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